miércoles, 9 de octubre de 2013

Tema 8. Las Cortes de Cádiz. La Constitución de 1812.

Hola, aquí os dejo el resumen de TEMA 8 de historia.
En total son hoja y media de documento de word, o sea que tiene directamente la extensión que tendrías para escribir en el examen de la PAU.


Aquí dejo el link con la descarga directa del documento en "Mega".Aquí abajo dejo el resumen por si quieres echarle un vistazo antes de descargarlo.



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TEMA 8. LAS CORTES DE CÁDIZ. LA CONSTITUCIÓN DE 1812.

A principios del siglo XIX, Europa (con la excepción de Rusia y Gran Bretaña) vivía sometida a Napoleón Bonaparte. España y Francia firmaron el tratado de los Subsidios (1803) y se lanzaron a la conquista de las islas británicas. Sin embargo fueron derrotados dos años más tarde en la Batalla de Trafalgar por el vicealmirante Nelson. Entonces, Napoleón decretó el bloqueo continental de las islas, que fracasó debido al contrabando y a la superioridad de la industria británica.
Los portugueses se negaron a aceptar el bloque y se enfrentaron a Napoleón, que atravesó España en 1807 con el permiso de Carlos IV (tratado de Fontainebleau). De esta forma, se creó un ambiente de tensión contra el rey y Manuel Godoy. Fernando, hijo del rey, en el llamado proceso del Escorial, intentó destronar a su padre. No obstante tuvo que esperar para hacerse con el poder hasta que la alta nobleza y el pueblo bajo de Madrid llevaron a cabo el Motín de Aranjuez (1808) que supuso la caída de Godoy  y la abdicación de su Carlos IV. Al mismo tiempo, Madrid fue ocupada por las tropas francesas del general Murat. Antes estos hechos, Carlos y Fernando acudieron a la ciudad francesa de Bayona. Allí, Napoleón obligó a Fernando a devolver el trono a su padre y que éste a su vez le cediera todos sus derechos como rey de España y de las Indias. El emperador le entregó dicha corona a su hermano, José I Bonaparte. Tras las abdicaciones de Bayona, la población española se dividió entre los partidarios de José I y los de Fernando VII

La Guerra de Independencia (1808-1814)
El 2 de mayo de 1808, en Madrid, la población civil trató de evitar la salida hacia Francia de los últimos miembros de la familia real y se expuso a la dura represión del general Murat. En ese momento existían en España dos poderes: la Junta de Gobierno dejada por Fernando VII y el nuevo orden político napoleónico basado en la Constitución de Bayona. Esta especie de “Carta Otorgada” reconocía algunos derechos individuales y promovía la creación de reformas. A causa de la política de apaciguamiento de la Junta de Gobierno de Fernando VII y del Consejo de Castilla, se reclamó la creación de nuevas instituciones que asumieran los poderes vacantes y que declararan la guerra a los franceses. Nacían así las Juntas provinciales, locales y la central de Madrid (1808). Esta última estaba integrada por 36 representantes de las demás y asumió el poder. A causa del avance francés su sede se trasladó finalmente a Cádiz. En 1810 se autodisolvió otorgándole todos sus poderes a un Consejo de Regencia formado por 5 miembros. Paralelamente, surgió la resistencia popular que retuvo a los franceses en ciudades como Gerona y Zaragoza mediante la guerra de guerrillas. Todo esto (sumado al declive de Napoleón en Europa, a la participación británica del general Wellington y a las victorias  en San Marcial y Vitoria) supuso el final de la dominación francesa en España. La guerra acarreó una gran pérdida de población, además de cultivos, infraestructuras y todos los avances del siglo XVIII.

Las Cortes de Cádiz.
Aunque no se aceptaba el dominio francés, sí que se pretendía implantar unas reformas basadas en sus ideales, La labor de este grupo de ilustrados se vio favorecida por la ausencia del rey y el hecho de que el país estuviera en guerra.
El Consejo de Regencia convocó a las Cortes Extraordinarias, que se reunieron en Cádiz en septiembre de 1810 debido a la ocupación francesa del resto del país. Primero lo hicieron en el Teatro Cómico de la isla de San Fernando, pero luego se trasladaron al Oratorio de San Felipe Neri. Se autoconcedieron poderes ilimitados, negaron las abdicaciones de Bayona y proclamaron de nuevo a Fernando VII como rey de España.
En ella participaron cerca de 300 diputados (entre clérigos, abogados, altos funcionarios, catedráticos, militares, miembros de la burguesía industrial y comercial, y nobles)  entre representante de las provincias españolas, de los territorios americanos y de Filipinas. Los campesinos y artesanos apenas estuvieron representados. Pronto los delegados se distribuyeron en torno a dos tendencias: los absolutistas y los liberales. Los absolutistas o serviles representaban la ideología ultraconversadora y sostenían que todo se resolvería con la expulsión de los franceses y la vuelta al trono de Fernando VII. Los liberales se subdividían a su vez en jovellanistas (partidarios de las reformas moderadas) y los liberales, propiamente dichos (que defendían  la adopción de las reformas inspiradas en los principios de la Revolución Francesa).
Los objetivos de las Cortes de Cádiz fueron:
-          La reforma profunda y estructural de las instituciones políticas, económicas y jurídicas mediante una serie de decretos y leyes (libertad de imprenta, abolición de las asociaciones del Antiguo Régimen, como los gremios…)
-          La redacción de una Constitución por parte de una comisión presidida por Muñoz Torrero en la que también participaron otros liberales como Agustín Argüelles y Pérez de Castro. Tras ser debatida y votada, se publicó el 19 de marzo de 1812,  y recibió el sobrenombre de la “Pepa”. Supuso de una gran importancia histórica para el futuro de España.

La Constitución se basaba en cuatro grandes principios: la soberanía nacional (es decir, el poder reside en la nación, no en el monarca); la división de poderes (en ejecutivo, legislativo y judicial, asumiendo el rey únicamente el primero y con limitaciones); el nuevo derecho de representación  (los hombres mayores de 25 años elegían a sus compromisarios y éstos a su vez a los diputados. Además los vecinos elegirían democráticamente los cargos municipales); y la declaración de igualdad de todos los ciudadanos ante la ley (poniendo fin a los privilegios del Antiguo Régimen). En la carta otorgada además se recogían: el reconocimiento de algunos derechos individuales (educación, libertad de imprenta, inviolabilidad del domicilio…); la proclamación del catolicismo como única religión permitida y la reorganización de las fuerzas armadas.
Según los investigadores, la “Pepa” se vio influenciada por las ideas de los franceses Montesquieu y Rousseau, del parlamentarismo inglés, de las instituciones norteamericanas, del pensamiento económico de Adam Smith y de la tradición teórica política española. También sirvió de base para la elaboración de otras Constituciones como la de Piamonte, Nápoles o Portugal.


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