miércoles, 9 de octubre de 2013

Tema 6. Felipe II (1556-1598): Política interior y exterior.

Hola, aquí os dejo el resumen de TEMA 6 de historia.
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TEMA 6. FELIPE II (1556-1598): POLÍTICA INTERIOR Y EXTERIOR.

El imperio de Felipe II estuvo marcado fundamentalmente por el autoritarismo regio y la imposición del catolicismo, lo que generó conflictos dentro y fuera de la península. Fijó su Corte en Madrid (1561) y mandó construir el Monasterio del Escorial como segunda residencia y en conmemoración a la Batalla de San Quintín. Fue asesorado, al contrario que su padre, por ministros españoles, se mostró muy activo en los asuntos de su gobierno e impulsó la Contrarreforma en España (aspirando a ser el líder de los católicos)

Política interior.

El problema más grande al que se enfrentó fue la rebelión de los moriscos de Granada, conocida también como la Sublevación de las Alpujarras (1568-1570), contra las autoridades y cristianos viejos que prohibían el empleo de la lengua, vestimentas, y apellidos árabes además de la práctica de ceremonias y costumbres musulmanas.
Dicho colectivo era un aliado potencial de los turcos y de los piratas norteafricanos. El levantamiento acabó en 1570 con la intervención de Don Juan de Austria, hermano bastardo del monarca. La mayoría de los moriscos se quedaron sin sus tierras y fueron deportados al norte de África, o dispersados por Castilla.

En Aragón estalló otra revuelta (entre 1590 y 1592) provocada por la crisis económica y social, y la resistencia al autoritarismo regio. En este ámbito tuvo lugar en 1591 la llegada de Antonio Pérez a Zaragoza. Éste fue el secretario personal del rey hasta 1579, que fue arrestado por el asesinato de Juan Escobedo y por conspirar contra el rey. Una vez en tierras aragonesas se aferró al fuero de Justicia Mayor, ocasionando una serie de disputas en la ciudad. Felipe II lo acusó de hereje y apoyado en la Santa Inquisición, llevó al ejército real hasta Aragón y sofocó las revueltas. Finalmente, respetando las instituciones tradicionales aragonesas, Antonio Pérez pudo evadir su sentencia de muerte y se dirigió a Francia. Allí recibió el apoyo de Enrique de Navarra.

Política exterior.

En el Mediterráneo se había acentuado la presión turca, para contrarrestarla, Felipe II ordenó la construcción masiva de naves en Italia y Cataluña. El rey fracasó en algunas de sus expediciones como en la isla de Djerba (Túnez). El ataque turco a Chipre (1570), posesión veneciana, precipitó la formación de una alianza entre España, Venecia y el Papado. La flota de la Santa Liga, capitaneada por Juan de Austria, venció a la turca en la batalla de Lepanto (1571) en la entrada del Golfo de Corinto. Sin embargo, la soberanía chipriota siguió en manos de los turcos.

La rebelión y guerra en los Países Bajos (1568-1648) a causa de la resistencia de diversas regiones y señoríos a las tendencias autoritarias de un monarca que pretendía gobernarlas a distancia. También influyó el hecho de que las provincias del norte adoptaran el calvinismo o fe Reformada, corriente religiosa creada por Juan Calvino, a pesar de la inflexibilidad respecto a esto de Felipe II. Los calvinistas asaltaron las iglesias para quemar las imágenes de los santos.



Los dirigentes, Lamoral y Guillermo de Orange, pertenecían a la alta nobleza, que había sido desplazada, al igual que los Estado Generales, del gobierno. Para estabilizar el territorio el rey envió a Fernando Álvarez de Toledo, duque de Alba, y a los Tercios, que constituyeron el Tribunal de los Tumultos (o de la Sangre), que condenó a muerte a centenares de flamencos. Al final, el conflicto se saldó con un rotundo fracaso español debido a la carencia de una flota de guerra que actuara en el Atlántico, a la imposibilidad del bloque económico, a la derrota en la guerra propagandística y a las dificultades económicas del rey.
Entonces Alejandro Farnesio fue nombrado gobernador de los Países Bajos y creó, junto con los nobles católicos del sur, la “Unión de Arras” (1579) que se enfrentó a la coalición de Utrech.
Finalmente, Felipe II cedió en 1598 la soberanía de los Países Bajos a su hija Isabel Clara Eugenia y a su esposo, el archiduque Alberto de Austria.

La guerra contras Inglaterra y la unión con Portugal.
A partir de 1568 los corsarios (piratas bajo la protección del estado) ingleses empezaron a obstaculizar el comercio entre España y América. En 1587 el vicealmirante Drake entró en la Bahía de Cádiz y quemó unas naves. La reina de Inglaterra, Isabel I, deseando frenar el avance español en los Países Bajos, simpatizó con los rebeldes holandeses. Para combatirla era necesario tener una flota potente, una base adecuada en el Canal de la Mancha y un puerto atlántico relevante.
En 1580 Felipe II heredó el reino de Portugal de su madre, convirtiendo a Lisboa en la nueva base de operaciones contra holandeses e ingleses. Felipe II fue reconocido como rey por las cortes de Tomar, comprometiéndose por su parte a gestionar todos los asuntos del país con portugueses. La Gran Armada (o Armada Invencible, formada por ciento treinta naves) salió de la capital lusa en mayo de 1588 hacia Inglaterra para apoyar el desembarco de tropas españolas en la isla. Sin embargó sucumbió en el mismo año a causa de las condiciones meteorológicas adversas que se dieron en el Canal de la Mancha.

La guerra civil en Francia.
Enfrentó a los católicos (apoyados por Felipe II) y a los hugonotes (o calvinistas). Los hugonotes controlaban puertos como la Rochela desde donde ejercían la piratería. Felipe II propuso que una de sus hijas se casara con el candidato calvinista al trono, Enrique de Borbón, que acabó convirtiéndose al catolicismo. Finalmente, en 1598, España y Francia firmaron la paz de Vervins.


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